ROCK CITY MORGUE. Gruta 77 (Madrid), 10/05/2010

Rock City Morgue

Apuntaron siempre estos entrañables monstruos de Nueva Orleans a nuevo (e inmerecido) secreto demasiado bien guardado en las catacumbas del rock, y es más que probable que nunca lleguen a asomar cabeza fuera de ellas, si bien esta vez al menos hubo inesperada y positiva respuesta por parte de cierto sector de la tropa capitalina al que todavía se le intuye algo de criterio a la hora de no guiarse por los arcanos de las revistas de tendencias, el blog del iluminado de turno o vaya usted a saber qué otro extraño designio. Aún se antojó éste exiguo premio para una banda tan estimulante como Rock City Morgue, que con tanto fuste arma lo suyo en torno a un trasfondo de horror y serie B que en ellos no chirría ni resulta impostado, una colección de canciones robustas como robles y una presencia escénica que debería ser materia de estudio en las escuelas. Quedaría por ver, claro está, qué centro educativo se atrevería a contar como catedrático con un tipo tan hipnóticamente inquietante como Rik Slave, una suerte de imposible híbrido entre Mick Jagger, Nick Cave, John Waters y el Monstruo de la Laguna Negra que llena y devora las tablas y se maneja con voz más que notable tanto en las tonadas propias como en los acertadísimos guiños a Roky Ericson en forma de «Night Of The Vampire» y «I Walked With A Zombie». Si con un discazo como The Boy Who Cried Werewolf y bolos como este no dejan de ser de una maldita vez “la nueva banda de la tía que tocaba el bajo en White Zombie”, aquí estará fallando algo. Y no serán ellos, desde luego.

Publicada en el nº 272 (junio de 2010) de la revista Ruta 66

LEX MAKOTO – Rojo Calor Fuego

(MANUFACTURAS SONORAS)

Tiene lo de Lex Makoto, por encima de otros méritos también notables, la principal virtud de haber arribado ya con su debut a un sonido indiscutiblemente definitorio y reconocible más allá de referencias y parecidos más o menos identificables, algo sumamente difícil de conseguir al primer disparo, aunque la cosa tenga truco en este caso y los recién llegados no lo sean tanto (rastreen el nombre de Fistfuck Supershow para disipar dudas). Contundencia metálica, nerviosas sacudidas funk, agresividad punk y pianos de puro y duro rock n’ roll convergen sin complejos en lascivos zarpazos como ‘Ivana Tramp’, ‘Club Olvido’ o ‘El Nido’, piezas que impactan en una primera escucha y crecen con las siguientes, revelando un potencial que en directo promete tornarse abrasivo. Así lo atestiguan los que ya se han subido al ring con ellos y así habrá que comprobarlo. Eso sí: los que tengan la irritante manía de ponerle etiquetas a todo, que no se acerquen demasiado o tendrán un serio problema entre manos.

Publicada en el número 11 (febrero de 2010) de la revista Rock Estatal

Ton-Up

Como todo en esta vida, la buena reputación hay que merecérsela y saber ganársela, y no cabe duda de que la del equipo de Abnormal Cycles responde sobradamente a ambas premisas. Precedido por sus recientes títulos como Campeones de Europa y del Mundo de constructores en la categoría Harley Davidson Modified, el de estos italianos fue uno de los stands que más expectación y comentarios suscitó en el Mulafest de principios de este verano, gracias muy especialmente a la Union (una auténtica obra de arte en forma de equipo sidecar que en los últimos meses les ha obligado a ampliar el tamaño de su vitrina de trofeos), pero también de la mano de esta Ton-Up, que no hace sino añadir su particular granito de arena al sobradamente conocido nombre de la escuela transalpina en lo que a cafe racers se refiere.

Ton-Up Sporty

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THE LOVE ME NOTS. Wurlitzer Ballroom (Madrid), 14/04/2010

The Love Me Nots

Sabido es que esto del garage siempre fue terreno más y mejor abonado para el pildorazo frenético y fugaz que para la búsqueda de los tres pies del gato y demás mandangas. Lo de este cuarteto de Phoenix bien se podría tomar como paradigmática ilustración de semejante perogrullada, pero también como rotunda muestra de que al asunto se le puede sacar mucha miga a nada que se le engrasen las costuras con unas mínimas gotas de sucio blues y, sobre todo, se le saque una punta punk como la que lleva a The Love Me Nots a jugar en una liga mucho más próxima a la de unos Lords of Altamont que a la de cualquier inofensivo combo de facilón revival minifaldero. Aprobaban con holgada puntación sus tres álbumes de estudio y aún subieron nota y temperatura con su resolutivo directo, vigorizante juerga sobrada de sensualidad y entrega por parte de una banda que sabe jugar sus bazas de modo suficientemente enérgico y directo como para que nada se pierda por las interferencias. Fuzz y Farfisa, carretera y manta. Tienen la imagen, las canciones, la actitud y el sentido del humor adecuados. Otros no encuentran dos de esas cuatro cosas ni en veinte años de carrera.

Publicada en el nº 272 (junio de 2010) de la revista Ruta 66

¡PENDEJO! – Trompetas en el desierto

¿Un grupo holandés facturando stoner rock con trompeta y en castellano? Bueno, después de ver a una banda británica como Gypsy Pistoleros metiéndole mano en clave sleazy al cancionero de los Chunguitos, por aquí ya nos lo creemos todo… Al fin y al cabo, tampoco resulta tan inverosímil que, habiendo pasado buena parte de su juventud en países como Ecuador, Colombia, Perú, Nicaragua o Costa Rica, estos neerlandeses hayan acabado abjurando de sus sobrias raíces centroeuropeas y abrazando el lenguaje, la cultura, el clima y la comida latinas, elementos que les ponen mucho más las pilas y motivos esenciales por los que han elegido nuestro país para abrir brecha de cara a su inminente asalto a Latinoamérica. “Montamos la banda con la idea de no tocar en Holanda, que es algo que ya habíamos hecho y cubierto de sobra con nuestros anteriores grupos”, relata el bajista Jaap Melman. “Allá la escena musical es ahora muy comercial, en los años 90 todo el mundo escuchaba rock pero después llegaron el techno y otros géneros y el rock se fue. Creemos que en España y Latinoamérica, que son países que nos encantan, íbamos a tener la oportunidad de hacer la música que queríamos, mientras que en Holanda no iba a ser así”.

Pendejo!
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AIRBOURNE. Joy Eslava (Madrid), 24/02/2010

Airbourne

Tiene esto de adscribirse tan descaradamente al rebufo de un nombre totémico, máxime cuando se trata de una formula band entre cuyas intenciones no está precisamente la reinvención de la rueda, un marcado y peligroso doble filo. Por un lado, pillas rueda de una receta de eficacia probada y te permites el lujo de pescar réditos en su legión de seguidores; pero, por otro, sitúas de entrada tu propio listón casi tan alto como el del “homenajeado”, limitas drásticamente la capacidad de evolución y crecimiento de tus argumentos creativos y te obligas a ofrecer un plus de interés al respetable para que éste fije en ti su mirada, en vez de hacerlo en el artículo original o en cualquier otra banda con discurso propio. Superaron Airbourne con cierta soltura los primeros exámenes de la mano de Runnin’ Wild, un álbum tremendamente funcional en sus sencillas pretensiones de disfrute puño en alto y cerveza en mano, pero se la pegaron a base de bien en una presentación madrileña que, contra pronóstico, no hizo sino poner de manifiesto todas sus carencias y la linealidad que desarrollan más allá del primer impacto, demostrando que, o tuvieron una noche especialmente floja, o aquí hay mucha menos pólvora de la que se intuía. Hicieron rugir lo suyo a la platea más joven y metálica, eso sí, pero, en honor a la verdad, los barceloneses ’77, con bastante menos pirotecnia y muchos más arrestos, se los comieron por una pata.

Publicada en el nº 270 (abril de 2010) de la revista Ruta 66

THE DUSTAPHONICS. Wurlitzer Ballroom (Madrid), 03/02/2010

Dustaphonics

Curioso e hiperactivo tipo este Healer Selecta: guitarrista, productor, DJ, cabeza visible del colectivo londinense Raison D´tre, responsable de unas cuantas recopilaciones rompepistas de lo más recomendable (ojito a los cuatro volúmenes de la serie Buttshakers) y ahora líder y fundador de los sensacionales Dustaphonics como válvula de escape para la decena de cortes que su discográfica le rechazó por encontrarlos demasiado rockeros. Ignoro a qué iluminado A&R cabe agradecerle semejante desmán, pero el caso es que su fruto es una auténtica bomba de rock n’ roll, soul y garage que deja en pañales a los actuales Bellrays, e incluso me atrevería a decir que supera el impacto inicial que éstos nos provocaron con su irrupción hace ya un par de décadas. En primer lugar, por el calibre de temazos como «Burlesque Queen», «Catwoman» o «The Jinx», que no en vano ya han puesto a sus pies a personajes como Tura Satana o el mismísimo Russ Meyer, y en segundo y más importante, por el descubrimiento que supone la arrolladora presencia escénica, la explosiva sensualidad y la garganta de terciopelo de su vocalista Ayna, nueva musa de más de uno que de salió del Wurli con la sonrisa de oreja a oreja y su tremenda versión del «Shot Down» restallando aún en la cabeza. No fue para menos: esta gente se trae algo grande entre manos. Y si no fuiste uno de los cuatro gatos allí reunidos, ya tardas en enterarte.

Publicada en el nº 269 (marzo de 2010) de la revista Ruta 66

FU MANCHU. Moby Dick (Madrid), 04/02/2010

Fu Manchu

Menos mal que vinieron Fu Manchu a poner las cosas en su sitio y brindarle a la parroquia stoner un bolo en condiciones, porque lo de Nebula de apenas una semana antes fue como para correrlos a gorrazos de vuelta a Los Angeles. Muy al contrario, allí donde Eddie Glass y sus mercenarios no mostraron sino apatía y desidia (amén de algunas señales de que lo suyo tenía mucho más de intoxicación severa que de jet lag), sus ex-compinches se entregaron como bestias a la edificación de un solidísimo e infranqueable muro de riffs, aplicando un severo correctivo a los tímpanos allí apiñados como chinches. Bronco y furioso, duro y a la encía. Cierto es que lo hicieron sin saltarse ni una línea del guión estipulado ni sorprender mínimamente a nadie, pero ni ellos lo pretenden (pocos alardes imaginativos han buscado en el efectivo pero esencialmente caligráfico Signs Of Infinite Power), ni parece que nadie se lo vaya a demandar demasiado mientras sean cosas como «Laserbl’ast!», «King Of The Road» o «Evil Eye» con las que sigan dando la matraca. Al fin y al cabo, el género da para lo que da y tampoco vamos a venir a refundarlo ahora…

Publicada en el nº 269 (marzo de 2009) de la revista Ruta 66

BABY WOODROSE – Gruta 77 (Madrid), 08/01/2010

Lorenzo Woodrose está en buena forma. Muy buena. Cerró el pasado ejercicio facturando con sus propias manos uno de los más reivindicables álbumes de la temporada y ha arrancado el presente rayando a similar nivel en directo, para gozo y deleite de aquellos que no le han vuelto la espalda y contrariedad de más de un cenizo que lo dio prematuramente por perdido en sus vicios y demonios internos. Puso en órbita el danés un repertorio vigoroso y embriagador, cimentado casi exclusivamente en su triada más rotunda y concisa (los seminales Blow Your Mind y Money For Soul y el mencionado Baby Woodrose) y salpimentado por su tributo a los nunca bien ponderados The Painted Faces en forma de “I Lost You In My Mind”, la concesión a su indisimulada vena más pop con el “Till The End Of The Day” de los Kinks y su sorprendente relectura en clave de medio tiempo del “Beat City” de The Raveonettes, puntual remanso de calma entre la distorsión y la fogosidad dominantes. Con una segunda guitarra ocupando el lugar del Hammond como cuarto huésped de la nave, el acento psicodélico devino esta vez en arrebato eléctrico y los cuelgues oníricos mudaron en paroxismo guitarrero, dejando para mejor ocasión la hipnosis y la experimentación y desbocando en su lugar la vertiente más fibrosa y frenética de la criatura, mucho menos narcótica pero igualmente subyugante. Tanto como cabía esperar o incluso más.

Publicada en el número 268 (febrero de 2010) de la revista Ruta 66

ELDORADO – Lúcida Ambición

Volcar toda tu pasión en lo que haces, creer ciegamente en ello y vaciarte por completo sin guardar balas en la recámara. Ten claro que ese es el único camino a seguir si deseas alcanzar tus metas y que las cosas funcionen. ¿Necesitas un ejemplo? No busques demasiado lejos. Busca Eldorado.

No es fácil encontrar, en estos tiempos en los que todo resulta tan arduo, lento y efímero, casos en los que los cambios y los acontecimientos se produzcan con la celeridad y el ritmo con que lo hacen en el seno de Eldorado. Con dos discos ya publicados en menos de tres años de andadura, es la suya una apuesta por una carrera de largo recorrido en la que, a buen seguro, van a suceder muchas y grandes cosas en el futuro, pero que asienta sus pies en el suelo y en un presente representado por su recién editado segundo álbum. “En este disco los temas son más directos y tienen más gancho, esa es una idea que comparte toda la banda”, sostiene el vocalista Jesús Trujillo. “Queríamos hacer algo más ambiental y menos metalero, reflejando un poco lo que ha sido la primera gira. La composición tuvo lugar a lo largo de todo este año, durante la propia gira fuimos sacando temas y probándolos en directo para ver si funcionaban o no, y eso nos hizo ir muy seguros de muchísimas canciones, porque recibíamos señales de que el repertorio estaba siendo el adecuado. Luego también hubo cosas que surgieron sobre la marcha (es curioso cómo a veces cambias de ambiente y cambian un poco las canciones), aunque en general íbamos con las ideas muy claras de lo que queríamos y de cómo tenía que ser el disco. Incluso hasta el orden lo teníamos ya medio decidido, sabíamos por ejemplo que tenía que empezar con ‘La Casa De Las Siete Chimeneas’, un tema muy directo, rápido y rockero”.

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