Chanson Rusa – Melodías desde el gulag

La vida en prisión, el arrepentimiento, la búsqueda de expiación y, cómo no, el amor perdido por la privación de libertad. Temas habituales en infinidad de canciones, que casi automáticamente nos llevan a pensar en géneros musicales tan inequívocamente anglosajones como el blues, el country o el gansta rap. Pero no es este el caso. La desgarrada voz del bardo que nos ocupa procede de una celda y canta en ruso, entonando con melancólica épica blatnaya pesnya (canciones criminales) que conforman la banda sonora oficiosa de una nación en la que, tal y como reza el proverbio, “nadie está a salvo de la cárcel ni de la pobreza”.

Chanson Rusa

Pese a que el término “chanson rusa” sea un neologismo acuñado en la década de los 90, sus raíces provienen de la Rusia prerrevolucionaria, en la que los siervos y prisioneros políticos de los zares (futuros líderes bolcheviques entre ellos) ya lamentaban en forma de canciones el infortunio y el dolor del encierro, plantando así la semilla de un legado melódico y poético incomparable al de la música carcelaria de cualquier otro lugar del mundo y fundamental para el folklore ruso desde entonces hasta nuestros días.

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CAFE RACER DREAMS

Disfrutar de cada momento y lograr convertir en oficio la pasión es algo que todos anhelan pero que, desgraciadamente, muy pocos alcanzan a materializar. Respaldados por la incasable sed de cumplir un sueño, los responsables de Cafe Racer Dreams pueden presumir de haber entrado en ese selecto grupo de privilegiados.

Cafe Racer Dreams

La historia, curiosamente, arrancó de modo casi accidental hará unos tres años, con la compra por parte de Pedro García de una CB 900 Bol D’or con la intención de prepararla y restaurarla como una moto de competición, pero destinada al uso diario. Tras toparse con la incomprensión de varios talleres que lo tomaron poco menos que por loco por pretender invertir dinero en semejante antigualla, Pedro decidió hacerla por su cuenta y riesgo, investigando en diversos foros y contando con la inestimable ayuda de los chicos de Cafe Racer ´09 y de su amigo Santi para empezar a dar forma al proyecto. Con la idea del diseño más que clara, la experiencia de su etapa en Ducati y el apoyo de algunos mecánicos conocidos, poco tiempo después aquella “feucha” a la que tantos habían cerrado sus puertas se convertía en la primera de la saga, la CRD#1.

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ALBERTUCHO – Bandera Pirata

“En este disco me encuentro a mí mismo y todo lo que ha ido pasando por mi vida, y veo que lo he expresado de una manera muy natural. En esta profesión, si tienes inquietud y lo haces de corazón, al final te vuelves un melómano, y eso es lo que me ha pasado a mí. Me gusta tanto la música que quería no cambiar, pero sí hacer un punto y seguido, reposar todo lo que he escuchado y hacer un disco con el que yo esté contento y con el que me sienta identificado”. La voz y la mirada de Albertucho no reflejan sino franca satisfacción a la hora de referirse a Palabras del Capitán Cobarde, un álbum con el que el sevillano dimite en buena medida de parte de los tópicos del rock estatal con los que hasta ahora se le asociaba y se adentra en un nuevo escenario en el que resuenan, aun con indisimulado acento andaluz, reconocibles ecos de Waits, Dylan o Petty. “Me sigo sintiendo con el espíritu que tenía con 16 años, pero con otros gustos y otras influencias”, argumenta. “Mucha gente puede decir que he perdido distorsión, porque uno crece y va conociendo otras cosas, pero la tensión no se pierde. Hay otros instrumentos, te pega la patada en el pecho de otra manera. Para que haya tensión y agresividad no hace falta una guitarra al 10 ni hacer heavy.”

Albertucho
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ROCK CITY MORGUE. Gruta 77 (Madrid), 10/05/2010

Rock City Morgue

Apuntaron siempre estos entrañables monstruos de Nueva Orleans a nuevo (e inmerecido) secreto demasiado bien guardado en las catacumbas del rock, y es más que probable que nunca lleguen a asomar cabeza fuera de ellas, si bien esta vez al menos hubo inesperada y positiva respuesta por parte de cierto sector de la tropa capitalina al que todavía se le intuye algo de criterio a la hora de no guiarse por los arcanos de las revistas de tendencias, el blog del iluminado de turno o vaya usted a saber qué otro extraño designio. Aún se antojó éste exiguo premio para una banda tan estimulante como Rock City Morgue, que con tanto fuste arma lo suyo en torno a un trasfondo de horror y serie B que en ellos no chirría ni resulta impostado, una colección de canciones robustas como robles y una presencia escénica que debería ser materia de estudio en las escuelas. Quedaría por ver, claro está, qué centro educativo se atrevería a contar como catedrático con un tipo tan hipnóticamente inquietante como Rik Slave, una suerte de imposible híbrido entre Mick Jagger, Nick Cave, John Waters y el Monstruo de la Laguna Negra que llena y devora las tablas y se maneja con voz más que notable tanto en las tonadas propias como en los acertadísimos guiños a Roky Ericson en forma de «Night Of The Vampire» y «I Walked With A Zombie». Si con un discazo como The Boy Who Cried Werewolf y bolos como este no dejan de ser de una maldita vez “la nueva banda de la tía que tocaba el bajo en White Zombie”, aquí estará fallando algo. Y no serán ellos, desde luego.

Publicada en el nº 272 (junio de 2010) de la revista Ruta 66

LEX MAKOTO – Rojo Calor Fuego

(MANUFACTURAS SONORAS)

Tiene lo de Lex Makoto, por encima de otros méritos también notables, la principal virtud de haber arribado ya con su debut a un sonido indiscutiblemente definitorio y reconocible más allá de referencias y parecidos más o menos identificables, algo sumamente difícil de conseguir al primer disparo, aunque la cosa tenga truco en este caso y los recién llegados no lo sean tanto (rastreen el nombre de Fistfuck Supershow para disipar dudas). Contundencia metálica, nerviosas sacudidas funk, agresividad punk y pianos de puro y duro rock n’ roll convergen sin complejos en lascivos zarpazos como ‘Ivana Tramp’, ‘Club Olvido’ o ‘El Nido’, piezas que impactan en una primera escucha y crecen con las siguientes, revelando un potencial que en directo promete tornarse abrasivo. Así lo atestiguan los que ya se han subido al ring con ellos y así habrá que comprobarlo. Eso sí: los que tengan la irritante manía de ponerle etiquetas a todo, que no se acerquen demasiado o tendrán un serio problema entre manos.

Publicada en el número 11 (febrero de 2010) de la revista Rock Estatal

Ton-Up

Como todo en esta vida, la buena reputación hay que merecerla y saber ganársela, y no cabe duda de que la del equipo de Abnormal Cycles responde sobradamente a ambas premisas. Precedido por sus recientes títulos como Campeones de Europa y del Mundo de constructores en la categoría Harley Davidson Modified, el de estos italianos fue uno de los stands que más expectación y comentarios suscitó en el Mulafest de principios de este verano, gracias muy especialmente a la Union (una auténtica obra de arte en forma de equipo sidecar que en los últimos meses les ha obligado a ampliar el tamaño de su vitrina de trofeos), pero también de la mano de esta Ton-Up, que no hace sino añadir su particular granito de arena al sobradamente conocido nombre de la escuela transalpina en lo que a cafe racers se refiere.

Ton-Up Sporty

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THE LOVE ME NOTS. Wurlitzer Ballroom (Madrid), 14/04/2010

The Love Me Nots

Sabido es que esto del garage siempre fue terreno más y mejor abonado para el pildorazo frenético y fugaz que para la búsqueda de los tres pies del gato y demás mandangas. Lo de este cuarteto de Phoenix bien se podría tomar como paradigmática ilustración de semejante perogrullada, pero también como rotunda muestra de que al asunto se le puede sacar mucha miga a nada que se le engrasen las costuras con unas mínimas gotas de sucio blues y, sobre todo, se le saque una punta punk como la que lleva a The Love Me Nots a jugar en una liga mucho más próxima a la de unos Lords of Altamont que a la de cualquier inofensivo combo de facilón revival minifaldero. Aprobaban con holgada puntación sus tres álbumes de estudio y aún subieron nota y temperatura con su resolutivo directo, vigorizante juerga sobrada de sensualidad y entrega por parte de una banda que sabe jugar sus bazas de modo suficientemente enérgico y directo como para que nada se pierda por las interferencias. Fuzz y Farfisa, carretera y manta. Tienen la imagen, las canciones, la actitud y el sentido del humor adecuados. Otros no encuentran dos de esas cuatro cosas ni en veinte años de carrera.

Publicada en el nº 272 (junio de 2010) de la revista Ruta 66

¡PENDEJO! – Trompetas en el desierto

¿Un grupo holandés facturando stoner rock con trompeta y en castellano? Bueno, después de ver a una banda británica como Gypsy Pistoleros metiéndole mano en clave sleazy al cancionero de los Chunguitos, por aquí ya nos lo creemos todo… Al fin y al cabo, tampoco resulta tan inverosímil que, habiendo pasado buena parte de su juventud en países como Ecuador, Colombia, Perú, Nicaragua o Costa Rica, estos neerlandeses hayan acabado abjurando de sus sobrias raíces centroeuropeas y abrazando el lenguaje, la cultura, el clima y la comida latinas, elementos que les ponen mucho más las pilas y motivos esenciales por los que han elegido nuestro país para abrir brecha de cara a su inminente asalto a Latinoamérica. “Montamos la banda con la idea de no tocar en Holanda, que es algo que ya habíamos hecho y cubierto de sobra con nuestros anteriores grupos”, relata el bajista Jaap Melman. “Allá la escena musical es ahora muy comercial, en los años 90 todo el mundo escuchaba rock pero después llegaron el techno y otros géneros y el rock se fue. Creemos que en España y Latinoamérica, que son países que nos encantan, íbamos a tener la oportunidad de hacer la música que queríamos, mientras que en Holanda no iba a ser así”.

Pendejo!
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AIRBOURNE. Joy Eslava (Madrid), 24/02/2010

Airbourne

Tiene esto de adscribirse tan descaradamente al rebufo de un nombre totémico, máxime cuando se trata de una formula band entre cuyas intenciones no está precisamente la reinvención de la rueda, un marcado y peligroso doble filo. Por un lado, pillas rueda de una receta de eficacia probada y te permites el lujo de pescar réditos en su legión de seguidores; pero, por otro, sitúas de entrada tu propio listón casi tan alto como el del “homenajeado”, limitas drásticamente la capacidad de evolución y crecimiento de tus argumentos creativos y te obligas a ofrecer un plus de interés al respetable para que éste fije en ti su mirada, en vez de hacerlo en el artículo original o en cualquier otra banda con discurso propio. Superaron Airbourne con cierta soltura los primeros exámenes de la mano de Runnin’ Wild, un álbum tremendamente funcional en sus sencillas pretensiones de disfrute puño en alto y cerveza en mano, pero se la pegaron a base de bien en una presentación madrileña que, contra pronóstico, no hizo sino poner de manifiesto todas sus carencias y la linealidad que desarrollan más allá del primer impacto, demostrando que, o tuvieron una noche especialmente floja, o aquí hay mucha menos pólvora de la que se intuía. Hicieron rugir lo suyo a la platea más joven y metálica, eso sí, pero, en honor a la verdad, los barceloneses ’77, con bastante menos pirotecnia y muchos más arrestos, se los comieron por una pata.

Publicada en el nº 270 (abril de 2010) de la revista Ruta 66

THE DUSTAPHONICS. Wurlitzer Ballroom (Madrid), 03/02/2010

Dustaphonics

Curioso e hiperactivo tipo este Healer Selecta: guitarrista, productor, DJ, cabeza visible del colectivo londinense Raison D´tre, responsable de unas cuantas recopilaciones rompepistas de lo más recomendable (ojito a los cuatro volúmenes de la serie Buttshakers) y ahora líder y fundador de los sensacionales Dustaphonics como válvula de escape para la decena de cortes que su discográfica le rechazó por encontrarlos demasiado rockeros. Ignoro a qué iluminado A&R cabe agradecerle semejante desmán, pero el caso es que su fruto es una auténtica bomba de rock n’ roll, soul y garage que deja en pañales a los actuales Bellrays, e incluso me atrevería a decir que supera el impacto inicial que éstos nos provocaron con su irrupción hace ya un par de décadas. En primer lugar, por el calibre de temazos como «Burlesque Queen», «Catwoman» o «The Jinx», que no en vano ya han puesto a sus pies a personajes como Tura Satana o el mismísimo Russ Meyer, y en segundo y más importante, por el descubrimiento que supone la arrolladora presencia escénica, la explosiva sensualidad y la garganta de terciopelo de su vocalista Ayna, nueva musa de más de uno que de salió del Wurli con la sonrisa de oreja a oreja y su tremenda versión del «Shot Down» restallando aún en la cabeza. No fue para menos: esta gente se trae algo grande entre manos. Y si no fuiste uno de los cuatro gatos allí reunidos, ya tardas en enterarte.

Publicada en el nº 269 (marzo de 2010) de la revista Ruta 66