CAFE RACER DREAMS

Disfrutar de cada momento y lograr convertir en oficio la pasión es algo que todos anhelan pero, desgraciadamente, muy pocos alcanzan a materializar. Respaldados por la incasable sed de cumplir un sueño, los responsables de Cafe Racer Dreams pueden presumir de haber entrado en ese selecto grupo de privilegiados.

Cafe Racer Dreams

La historia, curiosamente, arrancó de modo casi accidental hará unos tres años, con la compra por parte de Pedro García de una CB 900 Bol D’or con la intención de prepararla y restaurarla como una moto de competición, pero destinada al uso diario. Tras toparse con la incomprensión de varios talleres que le tomaron poco menos que por loco por pretender invertir dinero en semejante antigualla, Pedro decidió hacerla por su cuenta y riesgo, investigando en diversos foros y contando con la inestimable ayuda de los chicos de Cafe Racer ´09 y de su amigo Santi para empezar a dar forma al proyecto. Con la idea del diseño más que clara, la experiencia de su etapa en Ducati y el apoyo de algunos mecánicos conocidos, poco tiempo después aquella “feucha” a la que tantos habían cerrado sus puertas se convertía en la primera de la saga, la CRD#1.

Animado por el éxito del primer intento, Pedro invirtió en otras dos CBs para rehacerlas e intentar venderlas. Al fin y al cabo, poco tenía que perder con la apuesta: en el peor de los casos, si nadie las compraba, su aventura terminaría allí… y tendría tres motos en el garaje. No fue así, pues bien poco tardó en venderlas, iniciando de ese modo una trayectoria de éxito comercial sólidamente basada en un fuerte trabajo de marketing, un cuidadísimo diseño y un estilo reconocible tanto para sus clientes como para los medios internacionales cuyas miradas ha ido atrayendo a lo largo de estos años.

Cafe Racer Dreams

Siempre apoyado por su pareja y su familia, sustento imprescindible en medio de las muchas voces que trataban de quitarle la idea de la cabeza aludiendo a los problemas que planteaban las homologaciones, la crisis y otras mil historias, Pedro siguió adelante con su sueño hasta enfrentarse a un momento crucial en la andadura de Cafe Racer Dreams en septiembre de 2012. Recién llegado de sus vacaciones, todo empezó a tambalearse con la decisión de su mecánico de abandonar el barco, lo cual le dejaba ante la perspectiva de tener que afrontar por sí mismo el alquiler del local y con varias motos sin terminar. Fue entonces cuando pasó a jugar un papel vital en este relato Efraon Triana, en aquella fecha pintor de Cafe Racer Dreams y actualmente socio propietario de la mitad de la marca y responsable del taller. Sabedor de sus dotes técnicas, su pulcritud y su buen hacer, Pedro le expuso la situación y le ofreció aunar fuerzas asociándose al 50%, quedando en principio para hacer una moto juntos y ver qué tal podían funcionar trabajando al unísono en la toma de decisiones. No les hicieron falta ni dos semanas (ni terminar la moto en cuestión) para tener claro que encajaban sin problemas y que hacían un equipo perfecto para darle alas a un proyecto que, hasta ese momento, andaba muy retenido en lo que a la parte técnica se refiere.

Cafe Racer Dreams

Unidos de ese modo y con la cabeza siempre llena de ideas, el resto de su historia es ya presente y sin duda será futuro, ya sea dentro de nuestras fronteras o, muy probablemente, cada vez más lejos de ellas. Como ellos mismos dicen, siempre se han visto destinados a llevar Cafe Racer Dreams donde se pueda, y todo lo bueno que tenga que pasar, pasará…

Publicada en el número 42 (junio de 2013) de la revista Cafe Racers